sábado, 22 de septiembre de 2012

El Goyeneche


Uno de los barrios más populares y famosos de la ciudad rioarense es el conocido barrio de los vascos o "Goyeneche", donde residen la mayor parte del los descendientes de inmigrantes de origen vasco llegados a Bolombia a lo largo del siglos XIX y XX.

Situado en la parte alta de la ciudad, en las cercanías de la iglesia de Santo Domingo Savio, está compuesta por una larga, empinada y recta calle, que sube desde la costa hasta la ya mencionada iglesia, y está formada por largas hileras de casitas de tonos claros. Estas casas o castelus han ido pasando de generación en generación, al igual que el negocio familiar que suele haber en la planta baja de cada inmueble, conservando así, con el menor número de alteraciones posibles, su rústico y a la vez acogedor aspecto inicial. 

Los negocios que regentan los habitantes de este pintoresco barrio suelen ser negocios, mayormente, de artesanía, pero también existen tiendas de alimentos o de productos típicos. De esta forma, los Gorriti le venderán la mejor carne de burro, mientras que los Ichasondo le podrán ofrecer el mejor de los "bacalados".  Se dice, también, que los Larrusea venden las mejores botas de toda Bolombia. El lema de su zapatería es "Por y para el cuero".  

A mitad de la calle se encuentra una de las tiendecitas más curiosas de todas, la de los Elizalde, conocida por la "Casita del coco". En ella se venden los más típicos y a la vez variopintos dulces y caramelos bolombianos. Todos los niños del barrio acuden a este puesto para comprar sus golosinas favoritas después de salir del colegio.

Apertura de la tienda en 1922 por el primero de los Elizalde,
Don Ignacio Elizalde Echevarria. Por aquel entonces la tienda era
un ultramarinos.

Si seguimos subiendo hacia arriba a lo largo de la calle, encontraremos la funeraria de los Aranberri (con su tan burlón lema "Apresúrese"), la farmacia de los Uribe, en la que se preparó el veneno con el que fue asesinado el presidente Coliviano en 1943, o la sastrería de los Gordoa, donde se hacen unos magníficos descuentos a las tallas grandes. Pero, entre todos los locales, siempre destaca el bar de los Arriola, internacionalmente conocido por la buena calidad de los vinos que sirven. Curiosamente, aún lo siguen haciendo como antaño, es decir, a porrón. En cierta ocasión, aprovechando que durante su visita a Bolombia el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari iba a visitar el Goyeneche, los Arriola sacaron de la bodega sus mejores vinos y acabaron invitando a éste y todos sus guardaespaldas a un ronda dentro de su local. Después de aquello la prensa mexicana tachó de borracho a su presidente mientras que él se excusaba alegando que bebió agua, no más.

Así pues, no duden en visitar cualquiera de estos lugares en caso de que se encuentren en Río de los Aires, ya que dejarían de visitar uno de los más cariñosos barrios de toda la ciudad, que siempre se muestra amable con los visitantes.

viernes, 21 de septiembre de 2012

La 1ª Guerra Civil Bolombiana. (1816-1819)

Tras el descubrimiento del lugar donde más tarde se ubicaría nuestra queridona patria de Bolombia, allá por el año 1495, Don Francisco de Bolón se la ofreció como presente a la Corona Española, es decir, a los Reyes Católicos, Don Fernando y Doña Isabel, al igual que hicieron otros conquistadores y colonizadores pacenses como Gonzalo de Badajoz, capitán conquistador de Panamá. De esta forma se inicia en Bolombia el proceso colonial que duraría más de tres siglos.  Pero, al igual que en el resto de colonias españolas  del continente sudamericano, el proceso de independencia bolombiano comenzó en las primeras décadas del siglo XIX terminando así con las aspiraciones colonialistas españolas. No obstante, este proceso fue largo y costoso (los primeros encuentros entre libertadores y el ejercito español se dieron en 1812 y la independencia bolombiana se declaró en 1816), y trajo consigo cruentas batallas, entre las que destacan la del Morochazo (1812) o la del Cardenal (1815), todas ellas capitaneadas por el militar y político Jerónimo Pino y Rozas. "Os prometo una Bolombia libre, prosperisima y cubierta de oro", solía decír el libertador nacido en Río de los Aires. Finalmente Bolombia consiguió declarar su independencia de la corona  española el 14 de diciembre de 1816.

Apretón de manos entre Jeronimo Pino y Rozas (izq.)
y  Miguel Barreiro(de.), gobernador de Montevideo,
sellando simbolicamente el acta de Independencia .

Se inicia así un breve periodo de dos meses en el que varios militares, entre ellos el propio Jerónimo, gobernaron Bolombia sin tener que acatar ninguna orden llegada desde la Madre Patria. Emepezaron los trabajos para la redacción de una constitución, se reestructuró todo el sistema burocrático, se formó un ejército de tierra y otro de mar e incusó se compuso el himno nacional. Pero todos estos preparativos se detuvieron de golpe a la hora de acordar cuál sería el animal nacional. Los norteños apostaban por el águila ratonera (de nombre científico Buteo buteo), alegando que era un especie muy querida allí y que además aportaría elegancia al emblema nacional; mientras que los sureños preferían el ratón común (Mus musculus), por ser símbolo de energía y vitalidad además de la mascota que en su día tuvo Don Francisco de Bolón (el ratón se llamaba Evaristo). El caso es que esta aparentemente estúpida discusión condujo al enfrentamiento entre los sureños y los norteños dando paso a la 1ª Guerra Civil Bolombiana, conocida también como la Santísima o la Animalaria

Por un lado, los ejércitos del norte,  fueron capitaneados por el propio Jerónimo Pino y Rozas y disponían de un mayor número de cañones y armas de artillería que los del sur. Por el otro lado, los ejércitos del sur, fueron dirigidos por el militar y conocido jinete Agustín Otorgués Más, y eran superiores en lo que al número de jinetes se refería.  Durante los dos primeros años los sureños fueron superiores y dejaron en el recuerdo de los bolombianos grande y épicas batallas como la de San Miguelín (1817), en la que un destacamento de jinetes sureños viéndose acorralado en el convento de San Miguel de las Aspas decidió arrancar todas las imágenes del santo que allí había (tanto las de piedra y madera tallada como las de orfebrería) y utilizarlas como armas arrojadizas y arietes. No obstante, los norteños pronto comenzaron a ganar batallas, en parte, porque habían comprado la mitad del ejercito sureño a base de botellas caras de alcohol. Seguros de que una victoria sería imposible los sureños decidieron pedir ayuda a Argentina, recientemente independizada y que por aquel entonces era un virreinato.

Jinetes sureños luchando contra artilleros del ejército del norte,
en una pintura de 1818.

A pesar de que se esperaba una respuesta afirmativa, Argentina desoyó la petición de ayuda y dejó que siguieran combatiendo ambos ejércitos esperando a que uno de ellos tarde o tempano saliera victorioso. No obstante, se dio cuenta de que las fuerzas de los combatientes habían mermado notablemente desde el inicio del conflicto y decidió entrar en Bolombia con ánimo de conquistarla, ya que era rica en minerales y recursos naturales. Al no esperarse este ataque los bolombianos pronto sucumbieron.

Así pues, Argentina derrotó tanto a los norteños como a los sureños en medio año, y anexionó el territorio bolombiano al suyo en el año 1819. Los "pibitos bolombianos", como solían llamar los argentinos a los bolombianos, formaron parte de Argentina hasta la 2ª Guerra de Independencia, allá por el año 1888, tras la que consiguieron nuevamente la libertad como país. Aún así, de este segundo periodo colonial aún quedan vestigios en la cultural popular bolombiana, ya que existe una famosa cancioncilla popular, inventada por los argentinos a la hora de derrotar a los bolombianos, titulada "Carajo-carajito" y que dice así:

Carajo,
los bolombianos
cuatro andrajos
los argentinos
qué desparpajo.

Carajito
los bolombianos
qué pobrecitos
los argentinos
este, ¡magníficos!

El general argentino Emiliano Peñascal Barrido entrando en Río de los Aires.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Van Damme rinde homenaje a Quique Zanetti

Tras saber del trágico final de Quique Zanetti, "El Gringo", boxeador profesional, bebedor empedernido y gran admirador de Jean Claude Van Damme, el polifacético actor visitó ayer nuestra tierra patria a las 23:00 para rendir homenaje a su fan más entregado.

"El Gringo" no solo poseía todas y cada una de las películas y cintas en las que hubiera participado Van Damme: también había seguido sus pasos, imitando su técnica de lucha con tanto empeño que hasta logró realizar el ejercicio más complejo jamás inventado por este hombre: "Las Nueve y Cuarto". Semejante proeza no ha sido igualada por ningún otro hombre o mujer sobre este planeta (la gravedad 0 es una aliada poderosa en las estaciones espaciales). Ni siquiera en su lamentable estado de embriaguez nos privó Quique de una última exhibición de sus poderosas técnicas.

A modo de homenaje, Van Damme realizó 230 "Nueve y Cuarto" sobre la lápida de Quique, uno por cada golpe recibido en su último combate.
Van Damme castiga su entrepierna en un tierno y respetuoso gesto, apoyando sus testículos y períneo sobre la lápida de "El Gringo Boxeador".¡Miren que flexibilidad es la de este hombre, hombre!

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Quique Zanetti, "El Gringo Boxeador"

Anoche, 18 de Septiembre de 2012, el Salón de Boxeo "La Barra", en la ciudad de Buena Plata, vibró de emoción con la vigésima segunda edición del Campeonato Espontáneo de Boxeo Nacional Bolombiano. Para aquellos que no conozcan este famoso certamen deportivo bolombiano, se trata de un campeonato de boxeo convencional, con la principal diferencia de que en una de las esquinas del ring se encuentra el campeón de los pesos pesados a nivel nacional, y en la otra esquina un espontáneo cualquiera del público asistente al combate. 

Normalmente son combates muy desequilibrados, que no pasan de los 5 minutos, con la victoria del campeón profesional de los pesos pesados. Decenas de bolombianos de a pie han salido con magulladuras, piernas rotas, y ojos morados de este certamen. Sin embargo, el combate de anoche dejó a todo el público boquiabierto y ojiplático; boquiplático. El actual campeón de los pesos pesados, Quique Zanetti, alias "El Gringo Boxeador", fue el profesional que se disputaría su título en un combate contra un bolombiano cualquiera (*). Cuando Quique se preparaba para recoger su cinturón de campeón sin haber peleado, dado que no había quién se atreviera a subir al ring, un espontáneo saltó al ring, a las 23:00. El público ya se preparaba para lo peor, sin embargo, el resultado del combate fue totalmente inesperado, y nos pilló por sorpresa a todos los aficionados a este deporte. 

Quique Zanetti, alias "El Gringo Boxeador", durante una sesión fotográfica en 2009. Este boxeador de origen senegalés, residente en el estado de Texas (EEUU) y nacionalizado bolombiano, curtido en la Guerra del Golfo Pérsico, ha cosechado éxitos durante su carrera como el Campeonato Bolombiano de los Pesos Pesados, Campeón de Peso Crucero, Campeón de Peso Pulga, y Campeón Nacional de Ingesta de "Sacapulmón", con 78 chupitos de la famosa bebida de origen bolombiano. Este último éxito lo consiguió minutos antes de subirse al ring.

"El Gringo Boxeador" salió tan mal parado del combate, que falleció de vergüenza, al quedar tendido en el suelo tras una brutal paliza frente a un bolombiano que ostentaba el cargo de panadero en un barrio marginal de la ciudad. Eso sí, repartía golpes como panes, nunca mejor dicho. El examen del forense de la Policía Nacional Bolombiana, Aldo Paperas, ha revelado hoy a la prensa que Quique Zanetti se subió al ring en un notable estado de embriaguez debido a una ingesta masiva de "Sacapulmón" minutos antes del combate. 

En recuerdo de este combate, les dejamos la grabación, retransmitida por la cadena deportiva de la TVB (Televisión Bolombiana). El funeral de Quique se realizará hoy, 19 de Septiembre, a las 19:00 horas, en la capilla de estilo rococó de la Catedral de Santa Catalina de Córcuba, en Buena Plata. Se ruega a los asistentes, lleven bebida.

(*) La participación de extranjeros queda prohibida por el Gobierno Bolombiano, con el fin de evitar conflictos parlamentarios, diplomáticos y/o bélicos a nivel internacional.


domingo, 9 de septiembre de 2012

El Crack del 29 (1933)


Es conocido por Crack del 1929 el desplome de la bolsa en EE.UU, la bolsa de Wall Street, y el posterior hundimiento de los mercados internacionales, tanto Americanos como Europeos, y el estancamiento que sufrieron las grandes economías de entonces. Los empresarios perdieron grandes sumas de dinero y muchos y muchos lo perdieron todo. La inflación aterrorizaba las economías y la deuda externa de muchos países incrementó terriblemente. 

Este fenómeno mundial  también afectó al continente Sudamericano. Allí los países empezaron a sentir la crisis después de una serie de créditos que habían solicitado a EE.UU en la década de los años 20. Así pues, muchos países se vieron incapacitados a pagar la deuda contraída ya que Estados Unidos solicitaba el pago de los prestamos con urgencia. 

Bolombia sufrió con intensidad el parón de los mercados internacionales, ya que en su caso no fue únicamente la economía la que se hundió: parte del territorio Bolombiano se hundió debido a un movimiento de tierra quedando sumergido por las aguas del océano Atlántico. La tierra hizo "crack" literalmente. 

El desplazamiento afectó principalmente a la zona Norte del país, siendo la ciudad de Cartagena Chica la que más se resintió. La Chica, como es popularmente conocida la ciudad, se separó en dos, quedando sumergida bajo las aguas gran parte de la zona industrial de la ciudad (4 refinerías de polvo de coco quedaron totalmente bajo las aguas y la sede de la Compañía de Seguros Bolombiana quedó parcialmente sumergida.) Pero mientras parte de la ciudad bajaba, la otra subía. De esta forma, la iglesia de la ciudad, de estilo colonial (s.XV), se partió en dos, quedando la torre de la iglesia el lo alto de una colina. Desde entonces se le empezó a denominar como "Laltatorre", debido a la altura alcanzada. Muchos edificios de viviendas se vinieron abajo o se desplazaron de lugar, causando estragos. 


A pesar de que los daños materiales fueron cuantiosos (a parte de los ya mencionados otros 5 edificios más acabaron rodando colina abajo al no poder soportar la inclinación de la pendiente), apenas se registraron victimas mortales: tres ciudadanos de origen inglés fueron lanzados bruscamente al mar por la energía sísmica que agitó la tierra y el océano se los tragó, y siete personas más fallecieron aplastados por muebles en sus propias casas.  

Durante unos días el caos reinó en la ciudad, pero con el tiempo los "chicos" y las "chicas" (habitantes de Cartagena Chica) aprendieron a convivir con la nueva inclinación de la ciudad y con los lagos que se  allí se formaron. Hoy en día, por ejemplo, la antigua sede de la Compañía de Seguros de Bolombia ha sido reconvertida en un café/ restaurante al que sólo se puede acceder en barca. En el pequeño embarcadero de la entrada hay un cartel que dice así: "Compañía aseguradora y cafetera de Bolombia: asegúrese de pedir algo".

viernes, 7 de septiembre de 2012

Descubrimiento de Bolombia (1495)


Todo escolar bolombiano sabe que la fecha del descubrimiento del gran continente americano fue 1492, de la mano de Cristóbal Colón. Sin embargo, hoy nos centraremos en el descubrimiento de esta glorinda república nuestra, Bolombia. Todo comenzó en la ciudad de Mérida, en Extremadura, España. El joven pinche de cocina Francisco de Bolón se encontraba disfrutando de una representación teatral de la Eneida de Virgilio (según otras fuentes, una representación teatralizada del Códice Calixtino) en el teatro romano de dicha ciudad, cuando un mensajero irrumpió en el lugar para dar la noticia de que América había sido descubierta. El joven Francisco quedó maravillado ante esta gran noticia, y decidió ingresar en la compañía naviera extremeña "Hermanos Pizarra" como ayudante de cocina. Hablamos del año 1495.

Dicha compañía tenía prevista una expedición al nuevo mundo para el 1 de Febrero de 1495, sin embargo, dicha expedición tuvo que ser pospuesta debido a que, primeramente, era necesario un viaje por tierra desde Badajoz, Extremadura; hasta el puerto de Oporto, en el Reino de Portugal, dado que Extremadura carecía y carece de costa hoy día. Dicho viaje duró tan solo una semana, dado que tanto Francisco como el resto de la tripulación anduvo ligera, con el fin de acabar con la faena cuanto antes. Pero había algo que no cuadraba en aquello. La tripulación carecía de capitán, y de barcos, por lo que Francisco y el que fuera vigía de la tripulación, su compañero Ernesto Manteca, volvieron sobre los pasos del resto para recoger las tres carabelas que les servirían para llegar a América. Dichas carabelas fueron recogidas el 13 de Febrero de 1495 en los talleres de Badajoz, siendo nombradas de la siguiente manera: la primera se llamaría "La Quinta", la segunda "El Niño", y la tercera "La Santa Inquisición".  Las embarcaciones fueron transportadas a Oporto sobre bueyes, burros y asnos.




Ilustración a color de las tres embarcaciones utilizadas para viajar a América. De izquierda a derecha, "La Quinta", "La Santa Inquisición" y "El Niño".


Llegados ya a Oporto con las embarcaciones y un capitán llamado Javier Sánchez de las Bellotas, contratado en un burdel extremeño aún sin especificar por los expertos, nuestra tripulación estaba lista para comenzar el viaje. Sin embargo, ciertos problemas burocráticos en las aduanas portuguesas retrasaron el viaje dos días más, por lo que tras hacer una serie de sumas directamente relacionadas, expertos confirman que la expedición dejó atrás el puerto de Oporto el 23 de Febrero de 1495. Y se podría haber retrasado más de no ser por la genial idea de nuestro descubridor, Francisco de Bolón, al facturar las tres carabelas como equipaje de mano de su compañero Ernesto Manteca. Bien hecho, Francisco. 

Sabemos poco, muy poco, o nada acerca del viaje por el Océano Atlántico de la tripulación del capitán Javier Sánchez de las Bellotas. Sin embargo, sólo dos de las tres embarcaciones llegaron a avistar el nuevo mundo, dado que una de ellas, probablemente "El Niño", se rezagó, quedando atrás, siendo devorada, muy probablemente, por el Leviatán, tal y como defienden historiadores a nivel internacional. Los restos de dicha embarcación han sido objeto de búsqueda por diversas compañías de cazatesoros, sin éxito alguno. Finalmente, el 25 de Noviembre de 1495, "La Quinta" y "La Santa Inquisición", carabela cuyos tablones eran fregados a diario por Francisco de Bolón, llegaron a lo que creyeron conocer como "desierto islote lleno de arena, en el que nunca se podrá fundar un país, y menos una República, apuesto mi vida en ello", tal y como se dice que Ernesto Manteca lo describió al bajar de la embarcación. Lo que no sabían era que aquel islote no era un simple islote, era una península, pero al decidir no rodear aquel "islote", no supieron que se trataba de una península hasta años después. 



Mosaico hallado en la ciudad de Pompeya, Italia, que inmortaliza el supuesto momento en el que la carabela "El Niño" fue devorada por el conocido monstruo marino, el Leviatán.


Sin embargo, un terrible huracán tropical arrasó aquella noche del 25 de Noviembre con las dos embarcaciones restantes, por lo que la tripulación se vio obligada a morir en aquel "islote". El capitán, que se encontraba en la carabela perdida "La Quinta", ya no vivía para ordenar a su tripulación, por lo que Francisco de Bolón, que había pasado muy desapercibido entre los rudos marineros durante el viaje, se hizo pasar por veterano de la Tercera Cruzada, entre 1189 y 1192, con el fin de tomar el control de la tripulación. Los marineros, escasa o nulamente formados académicamente, creyeron sus palabras, y en seguida aceptaron seguir sus órdenes sin rechistar lo más mínimo. Así, Francisco de Bolón organizó una especie de cooperativa a la que llamó "Mantecada", por petición expresa de su compañero y vigía de la tripulación, Ernesto Manteca. Sin embargo, Ernesto Manteca murió en 1497, infectado por una extraña enfermedad tropical, por lo que Francisco cambió el nombre de aquella sociedad al nombre de la actual "Bolombia", en honor a su propio apellido.


Fresco del Siglo XVI, de la muy feliz y dichosa sociedad cooperativa "Mantecada", impulsada por Francisco de Bolón, y por Ernesto Manteca, en menor medida. En la imagen se puede apreciar la existencia en la sociedad de numerosas vírgenes, animales exóticos, cosas de colores llamativos y orgías diarias. Expertos presumen de la existencia de una tribu de amazonas en la península de Bolombia hacia el siglo XV, que ayudaría a la realización de dichas orgías.

El 9 de Octubre (fiesta nacional) de 1499 fundó la que es hoy la ciudad más antigua de nuestra glorinda República, Cartagena Chica, en la costa oriental de la actual Bolombia.