Tras el descubrimiento del lugar donde más tarde se ubicaría nuestra queridona patria de Bolombia, allá por el año 1495, Don Francisco de Bolón se la ofreció como presente a la Corona Española, es decir, a los Reyes Católicos, Don Fernando y Doña Isabel, al igual que hicieron otros conquistadores y colonizadores pacenses como Gonzalo de Badajoz, capitán conquistador de Panamá. De esta forma se inicia en Bolombia el proceso colonial que duraría más de tres siglos. Pero, al igual que en el resto de colonias españolas del continente sudamericano, el proceso de independencia bolombiano comenzó en las primeras décadas del siglo XIX terminando así con las aspiraciones colonialistas españolas. No obstante, este proceso fue largo y costoso (los primeros encuentros entre libertadores y el ejercito español se dieron en 1812 y la independencia bolombiana se declaró en 1816), y trajo consigo cruentas batallas, entre las que destacan la del Morochazo (1812) o la del Cardenal (1815), todas ellas capitaneadas por el militar y político Jerónimo Pino y Rozas. "Os prometo una Bolombia libre, prosperisima y cubierta de oro", solía decír el libertador nacido en Río de los Aires. Finalmente Bolombia consiguió declarar su independencia de la corona española el 14 de diciembre de 1816.
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| Apretón de manos entre Jeronimo Pino y Rozas (izq.) y Miguel Barreiro(de.), gobernador de Montevideo, sellando simbolicamente el acta de Independencia . |
Se inicia así un breve periodo de dos meses en el que varios militares, entre ellos el propio Jerónimo, gobernaron Bolombia sin tener que acatar ninguna orden llegada desde la Madre Patria. Emepezaron los trabajos para la redacción de una constitución, se reestructuró todo el sistema burocrático, se formó un ejército de tierra y otro de mar e incusó se compuso el himno nacional. Pero todos estos preparativos se detuvieron de golpe a la hora de acordar cuál sería el animal nacional. Los norteños apostaban por el águila ratonera (de nombre científico Buteo buteo), alegando que era un especie muy querida allí y que además aportaría elegancia al emblema nacional; mientras que los sureños preferían el ratón común (Mus musculus), por ser símbolo de energía y vitalidad además de la mascota que en su día tuvo Don Francisco de Bolón (el ratón se llamaba Evaristo). El caso es que esta aparentemente estúpida discusión condujo al enfrentamiento entre los sureños y los norteños dando paso a la 1ª Guerra Civil Bolombiana, conocida también como la Santísima o la Animalaria.
Por un lado, los ejércitos del norte, fueron capitaneados por el propio Jerónimo Pino y Rozas y disponían de un mayor número de cañones y armas de artillería que los del sur. Por el otro lado, los ejércitos del sur, fueron dirigidos por el militar y conocido jinete Agustín Otorgués Más, y eran superiores en lo que al número de jinetes se refería. Durante los dos primeros años los sureños fueron superiores y dejaron en el recuerdo de los bolombianos grande y épicas batallas como la de San Miguelín (1817), en la que un destacamento de jinetes sureños viéndose acorralado en el convento de San Miguel de las Aspas decidió arrancar todas las imágenes del santo que allí había (tanto las de piedra y madera tallada como las de orfebrería) y utilizarlas como armas arrojadizas y arietes. No obstante, los norteños pronto comenzaron a ganar batallas, en parte, porque habían comprado la mitad del ejercito sureño a base de botellas caras de alcohol. Seguros de que una victoria sería imposible los sureños decidieron pedir ayuda a Argentina, recientemente independizada y que por aquel entonces era un virreinato.
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| Jinetes sureños luchando contra artilleros del ejército del norte, en una pintura de 1818. |
A pesar de que se esperaba una respuesta afirmativa, Argentina desoyó la petición de ayuda y dejó que siguieran combatiendo ambos ejércitos esperando a que uno de ellos tarde o tempano saliera victorioso. No obstante, se dio cuenta de que las fuerzas de los combatientes habían mermado notablemente desde el inicio del conflicto y decidió entrar en Bolombia con ánimo de conquistarla, ya que era rica en minerales y recursos naturales. Al no esperarse este ataque los bolombianos pronto sucumbieron.
Así pues, Argentina derrotó tanto a los norteños como a los sureños en medio año, y anexionó el territorio bolombiano al suyo en el año 1819. Los "pibitos bolombianos", como solían llamar los argentinos a los bolombianos, formaron parte de Argentina hasta la 2ª Guerra de Independencia, allá por el año 1888, tras la que consiguieron nuevamente la libertad como país. Aún así, de este segundo periodo colonial aún quedan vestigios en la cultural popular bolombiana, ya que existe una famosa cancioncilla popular, inventada por los argentinos a la hora de derrotar a los bolombianos, titulada "Carajo-carajito" y que dice así:
Carajo,
los bolombianos
cuatro andrajos
los argentinos
qué desparpajo.
Carajito
los bolombianos
qué pobrecitos
los argentinos



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